Principales causas del daño cerebral:

En el mundo occidental es la principal causa de incapacidad grave en la persona adulta. Con una alta incidencia (unos 200 nuevos casos por año de 100.000 habitantes como establece la Estrategia en Ictus, del Sistema Nacional de Salud, 2009) y una elevada prevalencia (en 1999 en España la Encuesta de Deficiencia, Discapacidades y Estado de Salud del Instituto Nacional de Estadística identificó 210.636 personas con daño cerebral sobrevenido), se trata de una de las patologías que encabezan la lista en cuanto nivel de dependencia en los paises occidentales, y que además van en aumento en nuestra sociedad actual.

Las causas más frecuentes de daño cerebral adquirido (DCA) son los accidentes con traumatismos craneoencefálicos (caidas, accidentes deportivos, accidentes de tráfico), los accidentes cerebrovasculares (hemorrágicos o isquémicos), procesos hipóxico – metabólicos (parada cardiorespiratoria, complicaciones al nacer, enfermedad pulmonar, etc.) tumores, enfermedades neurodegenerativas...


Síntomas del daño cerebral:

La variedad de síntomas que puede provocar, tanto de carácter físico como psíquico, hace preciso un proceso de rehabilitación especializado, continuado y de tipo transdisciplinar que plantea un reto tanto para los profesionales, como para nuestro sistema de salud y para la sociedad en general, puesto que nos encontramos ante un tipo de discapacidad mixta, aún poco conocida y creciente.


Según el Instituto Nacional de Estadística, el 13.4% de las personas con DCA, residen en Centros, y es que, debemos tener en cuenta la gran hablamos de una enorme incidencia en todas las esferas de la persona (sistema motor, cognitivo, conductual y emocional) y de su familia, la lesión cerebral adquirida va a producir la incapacidad de una funcionalidad normal del cerebro.

La lesión cerebral adquirida constituye una discapacidad desgraciadamente en ascenso en nuestra sociedad y a pesar de que los avances médicos logran salvar muchas vidas ya figura como la tercera causa de muerte en nuestra población y la primera entre las mujeres.

En España hay más de 150.000 personas que necesitan cuidadores para el resto de su vida con lo que esto supone de problema social y económico para las familias.

Socialmente nueva, desconocida y con un alto índice de existencia, esta discapacidad plantea desafíos de colaboración e innovación al combinar tanto problemáticas de salud como sociales.